Decisión Federal no es suficiente; reafirman compromiso

Entrevista con Diego Mancha durante la conferencia de prensa por grupos que incluyeron a Feminists Unite, SAIYM, la abogada Virginia Raymond en frente del Catedral San Fernando. Esta acción fue en respuesta a la decisión de la corte federal (R.I.L.-R. versus Jeh Johnson) en contra de la justificación de DHS (Department of Homeland Security), el Departamento de Seguridad Nacional en el almacenamiento de cientos de niños, mujeres y familias en centros de detención como una forma de disuadir a una mayor migración. Aún así esta decision no es suficiente fuerte para invalidar la detención de familias por completo. More »

Victoria a favor de la Neutralidad de Internet

“Estamos felices de escuchar que la FCC votó a favor de la neutralidad de Internet en el Título II, y muy orgullosos de nuestra comunidad para ponerse de pie y hablar. Juntos, con las comunidades de todo el país, que organizamos en defensa de nuestro derecho a la comunicación, y juntos, ahora podemos celebrar una gran victoria ‘, dijo Andrea Figueroa de Martinez Street Women’s Center. More »

Ayotzinapa; Dolor y lucha sin fronteras

En San Antonio, TX, AYOTZINAPA NO SE OLVIDA. Feb. 26, 2015, es la novena acción global por Ayotzinapa. En San Antonio, TX la comunidad reconoció el cumplir cinco meses de la desaparición de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos. More »

Ya no más ser soldados en la guerra contra las mujeres: Un llamado a los hombres

Hay una guerra contra las mujeres, y los hombres y los niños están siendo entrenados cada día para ser los soldados. More »

Celebrando la Mujer 2015: ¡No nos pueden silenciar!

Cuando la ciudad aprobó una ordenanza sobre marchas en 2007, después de las marchas históricas marchas de inmigración en San Antonio y a lo largo de los Estados Unidos, empezaron a cobrar a grupos como el nuestro tarifas prohibitivas para marchar en las calles. Mediante el cobro de las cuotas, la ciudad dice: \\\\\\\\\\\\\\\'Páguenos o callase!\\\\\\\\\\\\\\\'. Nosotras, las mujeres de la Marcha del Día Internacional de la Mujer San Antonio (SIWD March) * Comité de la Manifestación, junto con aliados de la Coalición de la Libertad de Expresión y más demandamos a la ciudad en oposición comunitaria de la nueva ley. More »

 

Ya no más ser soldados en la guerra contra las mujeres: Un llamado a los hombres

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Ya no más ser soldados en la guerra contra las mujeres: Un llamado a los hombres

Originalmente publicado en http://everydayfeminism.com/2014/06/soldiers-no-more/

Por Chris Crass

Traducido por Gabriela Maldonado

Hay una guerra contra las mujeres, y los hombres y los niños están siendo entrenados cada día para ser los soldados. 

La violencia misógina no es el imperativo biológico de los hombres. La misoginia, la cosmovisión que engendra, válida, y normaliza la violencia en contra de las mujeres, es inculcada forzosamente en los niños y entretejida en la tela de la “masculinidad exitosa”.

Mientras muy pocos hombres escogen conscientemente actuar horriblemente hacia las mujeres, la realidad es, las normas cotidianas “honorables” y “aceptables” de cómo los hombres interactúan y tratan a las mujeres están infundidas con derecho masculino y privilegio masculino. En conjunto, estas normas contribuyen a la cultura de la misoginia, la violación, el acoso, y el abuso emocional.

El sello distintivo de esta cultura es la trágica indiferencia de los hombres con respecto a la vida de las mujeres, su liderazgo, sueños, necesidades, deseos y futuros.

Normas sexistas cotidianas incluyen las interrupciones constantes a mujeres cuando hablan, acoso callejero, comentarios constantes sobre la apariencia de las mujeres en lugar de sus contribuciones y carácter, comunicar de maneras sutiles y palpables que los hombres ven que las mujeres están ahí para satisfacer sus necesidades, perderte en tus pensamientos cuando mujeres hablan para formular tus propias ideas o para sexualizarlas a ellas, ignorando las ideas de las mujeres y repetirlas más tarde como si fueran tus propias ideas, y ocupar espacio emocional, verbal, energético y físico en maneras que silencia y marginaliza a las mujeres. 

Y cuando las mujeres se quejan sobre algún aspecto de la inmensa cultura patriarcal o de las  amenazas diarias y las realidades de la violencia, como los asesinatos explícitamente misóginos y racistas que ocurrieron recientemente en Santa Barbara, los hombres responden al unísono de manera abrumadora “pero no todos los hombres se comportan de esa manera”, en lugar de expresar una tristeza profunda por la realidad de la cultura patriarcal y la violencia, seguido por un compromiso por aprender más y actuar para cambiar la situación. 

Otro padre por el feminismo, porque quiero que mi hijo conozca su plena humanidad y respetar la dignidad e igualdad de otros.

Otro padre por el feminismo, porque quiero que mi hijo conozca su plena humanidad y respetar la dignidad e igualdad de otros.

El temor a ser implicados, en alguna manera, es más grande para demasiados hombres que el temor a lo que significa la realidad de la cultura patriarcal y la violencia en la vida de las mujeres.

Pero al igual que los soldados, los hombres no nacen de esta manera. Son entrenados.

En un taller sobre “Hombres y Feminismo” con miles de hombres alrededor de los Estados Unidos y Canadá, frecuentemente hago uso de un ejercicio desarrollado por Paul Kivel y el Oakland Men’s Project (Proyecto de Hombres de Oakland). 

Le pregunto a los hombres, “¿A quién de los presentes se les ha dicho ‘actúa como un hombre’?” Casi todos levantan sus manos.

¿Qué significa eso?, pregunto. Las respuestas comunes incluyen: “no llores”, “siempre tienes que estar en control”, “hazle ganas y se fuerte”, y “no seas emocional”.

Cuando les pregunto qué emociones se les permite expresar a los hombres, escucho: “enojo”, “celos”, y “resentimiento”.

Luego pregunto como se les dice a los hombres cuando se salen de la caja “actúa como un hombre”, y recibo una gran lista de insultos que se utilizan para degradar a hombres y a niños llamandoles gay o afeminados. 

Este entrenamiento para “actuar como un hombre” tiene como fin transformar a los niños en soldados — soldados profundamente desapegados de sus emociones, excepto la ira violenta y el enojo, e internalizar la misoginia y la homofobia como fundamentos de su masculinidad. 

Luego le pregunto a los hombre que levanten la mano si alguna vez sus parientes masculinos u otros niños en la escuela les han pegado por “no actuar como un hombre”. Al menos la mitad de ellos levantan sus manos.

“¿Cuántos de ustedes han padecido depresión, ansiedad, o autoestima baja?” les pregunto; casi todos levantan sus manos.

Casi todos levantan sus manos cuando pregunto, “¿Cuántos han tenido miedo de contárselo a alguien?

El ejercicio termina con unas preguntas adicionales. ¿Cuántos de ustedes han utilizado drogas o alcohol para escapar? ¿Cuántos de ustedes han usado comportamiento violento o peligroso para escapar? ¿Cuántos de ustedes han contemplado el suicidio?

Yo levanto mi mano para responder varias de estas preguntas, incluyendo la última.

Está es la pesadilla del patriarcado en la vida de los hombres, y es una pesadilla que nosotros perpetuamos de maneras sutiles y profundas. 

Este es el entrenamiento de soldados en la guerra contra las mujeres y es ubicuo. Pero las cosas no siempre han sido así.

Alrededor del mundo, a través de la historia, han habido sociedades y culturas que fueron muchísimo más igualitarias, sin roles de género estrictos, en las que la violencia misógina no era la norma. 

Para entender porqué los hombres son entrenados para ser soldados, debemos de ver las otras guerras para las que han sido entrenados. 

La misoginia ha sido y es un arma de colonización contra los pueblos y las naciones indígenas — no sólo atacando el poder de las mujeres en sociedades indígenas, sino que también forzando la ideología del patriarcado en esas sociedades para dividirlas y conquistarlas. 

La violencia de género fue central para el desarrollo y la organización de la trata de esclavos en el Atlántico y del sistema de esclavitud en las fincas en el sur de los Estados Unidos — usando la violación tanto para poblar el sistema de esclavitud ya que el hijo de una esclava nace en esclavitud, y también nuevamente para deshumanizar a las mujeres esclavas y para suprimir aún más el poder de las mujeres y fracturar la comunidad entera. 

La misogina fue y aún continúa siendo central para el desarrollo y la expansión de las relaciones económicas capitalistas. Alrededor del mundo, comunidades fueron desarraigadas de su tierra, y las divisiones laborales de género se fortalecieron: los hombres fueron forzados a trabajar por sueldos para hacer rico a alguien más, las mujeres a trabajar sin sueldo en trabajo reproductivo no valorado al mismo tiempo que a los hombres se les otorgó permiso social para desatar la ira y la miseria de su propia explotación y desempoderamiento sobre sus esposas e hijos.

Estoy comprometido a crear mi hijo a resistir misoginia y abrazar feminismo.  HOMBRES EN CONTRA DEL PATRIARCADO

Estoy comprometido a crear mi hijo a resistir misoginia y abrazar feminismo. HOMBRES EN CONTRA DEL PATRIARCADO

Aprender esta historia es clave para que los hombres ayuden a poner fin a la guerra contra las mujeres. 

Desde el análisis de Andrea Smith sobre la violencia sexual como arma de genocidio, a los escritos de Maria Mies y Silvia Federici sobre la violencia contra la mujer como una herramiento para dividir las comunidades Europeas de campesinos y trabajadores para construir el capitalismo, a la formulación de Angela Davis que las mujeres esclavas en comunidades Africanas y en todas las comunidades oprimidas han estado al frente de luchas de liberación y resistencia y por lo tanto “la dominación sexual del amo sobre las mujeres negras contenía un elemento no revelado de contrainsurgencia”. 

Hoy en día, la guerra contra las mujeres es la enorme cantidad de mujeres que son violadas y acosadas. 

Es el hecho de que los servicios que ayudan en caso de violencia doméstica reciben más de 75,000 solicitudes de ayuda en un día normal; que la violencia doméstica es la causa principal de heridas en mujeres entre las edades de 15 a 44 años, y la causa principal de muerte de mujeres negras de las mismas edades (1). 

Es la crisis de más de 1,200 niñas y mujeres indígenas desaparecidas o asesinadas en Canadá en los últimos 30 años. 

Es la cantidad de violencia sin proporción que sufren las mujeres transgénero, desde acoso callejero hasta violencia de parte de la policía. 

Es la madre Afro-Americana Marissa Alexander actualmente cumpliendo la condena de 20 años en una prisión de Florida (EEUU), por disparar un bala de advertencia, de la cual nadie resultó herido, para ahuyentar a su esposo abusador, mientras que George Zimmerman fue justificado al matar a Trayvon Martin, un adolescente negro no armado, usando el mismo argumento legal. 

La guerra contra las mujeres son las esterilizaciones forzadas de mujeres indígenas, negras y latinas por el gobierno estadounidense durante cientos de años, lo cual le  sigue sucediendo a mujeres encarceladas. 

Son las medidas de austeridad del gobierno estadounidense, que destruyen por completo las instituciones públicas, como las escuelas, el sistema de bienestar público, programas de cupones de alimentos, y programas de educación temprana, al mismo tiempo que redistribuyen el dinero, a través de las políticas de impuestos, de comunidades de clase obrera, pobre y de clase media a las personas más ricas del planeta. 

Aún más, las medidas de austeridad ponen la carga del trabajo no remunerado de mantener la vida y la sociedad sobre las espaldas de las mujeres, principalmente mujeres racializadas. Junto con la colonización y cientos de años de la trata de esclavos en el Atlántico, el trabajo reproductivo no remunerado de las mujeres, es la base del capitalismo. 

La guerra contra las mujeres es la violencia de género de esposos, novios y el Estado para mantener las estructuras del trabajo reproductivo no remunerado de las mujeres. 

Mientras que los hombres, en general, cosechan un amplio rango de privilegios masculinos (con el acceso a esos privilegios diferenciado desigualmente en base a la raza, clase económica, sexualidad, capacidades físicas, ciudadanía, y nacionalidad), es hora de que miles de hombres declaremos que ya no vamos a ser los soldados en la guerra contra las mujeres. 

Que ya no vamos a perpetuar actitudes sexistas, prácticas culturales y políticas públicas que socave el liderazgo, la dignidad, y el poder social de las mujeres. 

Que vamos a trabajar en contra de los efectos a largo plazo de la supremacía blanca, la colonización, la homofobia, y la explotación económica en la sociedad y en todas nuestras comunidades. 

A través de la historia y hoy en día, las mujeres han resistido. Como hombres, debemos aprender de y unirnos a los movimientos feministas para redefinir lo que significa actuar como un hombre, para que podamos actuar como varios tipos de hombres — o como otros géneros completamente. 

Algunos de nosotros podemos construir sobre las tradiciones de distintas clases de masculinidades de nuestros ancestros. En varios casos ya tenemos modelos de masculinidad de los que podemos aprender y encontrar inspiración.

Pero debemos, juntamente con las mujeres y personas de otros géneros, redefinir las masculinidades de tal forma que se reemplace la misoginia y la homofobia con amor y compasión. 

Debemos redefinir las masculinidades colectivamente de maneras que vuelvan central las visiones y valores de justicia económica, racial, de género, de discapacidad, y del medio ambiente. 

Como hombres, trabajemos para sanar del entrenamiento que hemos recibido para ser soldados en la guerra contra las mujeres, recurramos al del liderazgo de mujeres feministas para encontrar la visión y guianza de la sociedad en la que queremos vivir, y unámonos a las personas de todos lo géneros para ponerle fin a la violencia y explotación de todas estas guerras.

Más allá de la pesadilla del patriarcado hay un mundo de posibilidades. 

Seamos valientes y vayamos juntos hacia allá. 

***

Lecturas recomendadas:

  • Feminism is for Everybody: Passionate Politics de bell hooks
  • Men’s Work: How to Stop Violence That Tears Our Lives Apart de Paul Kivel
  • The Will to Change: Men, Masculinity and Love de bell hooks
  • Boys Will Be Men: Raising Our Sons for Courage, Caring and Community de Paul Kivel
  • Conquest: Sexual Violence and the American Indian Genocide de Andrea Smith
  • Women, Race and Class de Angela Davis
  • Patriarchy and Accumulation on a World Scale de Maria Mies
  • Calibán y la Bruja de Silvia Federici


Nota del autor: Agradezco a Andy Cornell, Lydia Pelot-Hobbs, Jardana Peacock, and Chanelle Gallant por sus aportaciones.

Nota de traducción: (1) Estas estadísticas reflejan la realidad de Estados Unidos. Para estadísticas sobre América Latina y El Caribe descarga el informe de Violencia Contra la Mujer de la Organización Panamericana de la Salud

Chris Crass es padre de un hermoso niño llamado River, y desde hace mucho años ha trabajado como activista en proyectos de justicia social, escribe y da charlas sobre activismo anti-racista, feminismo para hombres, lecciones y estrategias para construir movimientos con visión, y liderazgo para la liberación. Él es el autor de Towards Collective Liberation: Anti-racist Organizing, Feminist Praxis, and Movement Building Strategys(Hacia la Liberación Colectiva: Organización Anti-Racista, Práctica Feminista, y Estrategia para Construir el Movimiento), publicado por PM Press.  Es miembro de la Iglesia Unitaria Universalista y recide en Nashville, Tennessee, Estados Unidos. Su página web es www.chriscrass.org.

 

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